La guerra en Medio Oriente continúa intensificándose y comienza a impactar con fuerza en el mercado energético mundial. Nuevos ataques atribuidos a Irán contra objetivos vinculados al petróleo en la región del Golfo volvieron a tensionar el suministro global de crudo y empujaron el precio del barril por encima de los U$S100.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió este jueves que el conflicto generó el mayor shock de suministro petrolero de la historia. Según el organismo con sede en París, la guerra que ya lleva 13 días provocó una interrupción en la oferta de crudo que supera incluso a las crisis energéticas registradas en la década de 1970.

En paralelo, el régimen iraní lanzó una nueva ola de ataques contra infraestructuras energéticas y objetivos estratégicos en el Golfo. Imágenes difundidas desde Bahréin mostraron densas columnas de humo elevándose tras un ataque contra tanques de combustible en Muharraq. Las autoridades pidieron a los residentes permanecer en sus hogares y cerrar las ventanas.

También se registraron explosiones en el centro de Dubái, mientras drones provocaron nuevos daños en el aeropuerto internacional de Kuwait. En Arabia Saudita, las autoridades informaron que interceptaron drones que se dirigían hacia el campo petrolero de Shaybah y hacia el distrito donde se encuentra su embajada.

Según la AIE, la producción total de petróleo de los estados del Golfo se redujo en al menos 10 millones de barriles diarios y, por el momento, no hay señales de una desescalada del conflicto.

El impacto también se refleja en la navegación marítima. El estratégico Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo, permanece prácticamente paralizado por amenazas y ataques. En su punto más angosto, ese paso marítimo tiene apenas 54 kilómetros de ancho y se ubica frente a Irán.

En las últimas horas, al menos tres buques fueron atacados en el Golfo frente a las costas de Emiratos Árabes Unidos e Irak. Un barco cercano a territorio emiratí fue alcanzado por un proyectil de origen desconocido, aunque toda su tripulación se encontraba a salvo, según informó la agencia marítima del Reino Unido.

Las autoridades iraquíes también reportaron un ataque de sabotaje contra dos petroleros. En ese episodio murió al menos un tripulante de nacionalidad india.

En otro incidente, al menos 20 marineros fueron rescatados tras ataques a embarcaciones en la zona.

La tensión militar continúa en aumento. Un alto mando iraní advirtió el miércoles que el país podría sostener una guerra prolongada que “destruiría” la economía mundial. En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Irán enfrenta una derrota inminente, aunque reconoció que la campaña militar no terminará de inmediato.

“Ellos están prácticamente al final del camino. No significa que vayamos a terminar de inmediato, pero ellos sí”, declaró Trump ante periodistas. También advirtió que Washington podría atacar infraestructuras que requerirían una generación para ser reconstruidas, aunque sostuvo que preferiría actuar con moderación.

En medio de este escenario, fuerzas estadounidenses informaron que el miércoles atacaron 28 buques iraníes colocadores de minas ante el temor de que Teherán intente bloquear el Estrecho de Ormuz.

Teherán, por su parte, prometió que no se exportará “ni un litro de petróleo” desde el Golfo mientras continúen los ataques de Estados Unidos e Israel. Sin embargo, datos del sector indican que las exportaciones iraníes, afectadas por sanciones internacionales, continúan llegando a destino.

El conflicto también se extendió con rapidez a otros puntos de la región. En Líbano, ataques israelíes dejaron cientos de muertos. Solo el jueves se reportaron al menos ocho víctimas fatales más en la zona costera de Beirut.

Según autoridades libanesas, la ofensiva israelí contra el grupo Hezbolá, respaldado por Irán, ya dejó más de 630 personas muertas y provocó el desplazamiento de más de 800.000 habitantes.

El ejército israelí informó este jueves que inició una nueva ola “a gran escala” de ataques contra infraestructuras del grupo en distintos puntos del país.

El Ministerio de Salud de Irán había informado el 8 de marzo que más de 1.200 personas murieron desde el inicio del conflicto, aunque esa cifra no pudo ser verificada de forma independiente por la agencia AFP.

En Israel, las autoridades reportaron 14 fallecidos, mientras que los ataques en el Golfo provocaron la muerte de 24 personas, entre ellas 11 civiles y siete militares estadounidenses, según autoridades locales y el Comando Central de Estados Unidos.

El costo económico de la guerra también crece. Legisladores estadounidenses informaron en una sesión del Pentágono que el conflicto ya le costó a Estados Unidos más de U$S11.300 millones, según publicó The New York Times.

Pese al anuncio de que los principales países consumidores liberarán una cantidad récord de reservas estratégicas de crudo en una acción coordinada por la AIE, los precios internacionales del petróleo continuaron subiendo ante el temor de un conflicto prolongado.